4 de diciembre de 2011

El balsero revive.

Hubo una vez una época en la que los balseros del río Carrizal dominaron el transporte de carga viva y muerta, aguas abajo, a lo largo de todo su recorrido. De la profunda montaña, donde los matapalos y guarumos abrazaban sus barrancos fértiles y los frescos esteros engrosaban su caudal, bajaban a galope de las corrientes, las balsas de caña guadúa o balsa. Las corrientes aparecían de improviso y la palanca, en el momento adecuado, ponía su sello en la orilla, haciendo que la embarcación no se apartara de su rumbo y su destino. 
Hubo una época en que los balsas, en tres días de viaje, avanzaban hasta Bahía de Caráquez, donde los balseros, ya cansados por las largas jornadas, tenían que esperar la bajamar para acercarse al puerto. Cuando el ferrocarril que, el visionario Eloy Alfaro pensó llevar hasta Quito, avanzó hasta  Chone, la carga fluvial llegaba a Calceta, donde se acopiaba y se embarcaba en el tren. El comercio florecía en ambas orillas del Malecón. El río era la vena nutricia del pueblo en crecimiento.
Cuando tuve suficiente edad para recordar, las balsas ya no llegaban a Calceta, que había crecido, de espaldas al río. El Malecón se había convertido en un remanso de paz para los calcetences de más de 60 años. El carretero permanente a La Esperanza le quitaba importancia al río aguas abajo  y las canoas a motor trasladaban parte importante de la carga hasta su puerto de invierno. Aún sobrevivían los balseros que se resistían a retirarse, gracias al comercio de balsa y caña guadúa. Cuando las aguas amainaban, se abrían los caminos veraneros hasta la profunda montaña, cada vez menos bravía, cada vez mas mansa.
El golpe final al transporte fluvial sobre el río Carrizal lo dio la Represa La Esperanza la cual se venía aplazando su construcción desde hacía  30 años. Cuando se terminó en 1995, solo quedaron las canoas motorizadas, que se pueden movilizar en aguas mansas. Los últimos balseros se retiraron, a vivir de sus recuerdos.  
El tiempo pasa, el humilde balsero inspira una escultura que no hace mérito a su fuerza y entrega y que está alejada de su río bien amado. A alguien se le ocurre plantear al cabildo local  la celebración anual de un  Festival de los Balseros, donde las instituciones participen con balsas donde se recuerde y se honre la memoria de los hombres, que un día, hicieron posible con su trabajo y entrega, la construcción de este pueblo.
El balsero revive...por un día, y en la memoria de los que nacimos o crecimos a la orilla del cristalino Carrizal.


Tres instantáneas de diferentes balsas participantes en el Festival de los Balseros del 8 de octubre de 2011

Balsa en Festival de los Balseros del 2007

27 de noviembre de 2011

La sequía

Todos los años, a medida que las lluvias van disminuyendo y el aire va perdiendo esa humedad característica y los pastizales se alejan del verde para tornarse mustios o desaparecer simplemente, cuando ya el pequeño cafeto y los naranjos y mandarinos nos han dado su fruto. Todos los años se repite esa realidad, inherente a nuestra provincia. La sequía llega y atenaza el ambiente y desde agosto nos preguntamos que tan largo será el verano a medida que los soles inclementes tuestan y resecan la tierra y el polvo se empieza a levantar a nuestro paso.
Los árboles, imperturbables, no imploran al cielo una gota de lluvia. Las ranas estarán guarecidas en las umbrosas arboledas de los esteros, esperando mejores tiempos. Las vacas y las acémilas con sus carnes en retroceso, bajo el fresco samán esperarán que alguna vaina sabrosa caiga para aliviar su hambre. El finquero cuenta los días que faltan para terminar el año y ve con desesperanza que el almanaque no se deshoja tan rápido como él quisiera. La palma real eleva sus hojas al compás del viento estival y parece decir a las nubes, destinadas a otras tierras: Aquí, aquí.
Hay días en que el astro rey golpea duro, días en que parece que se va a incendiar la tierra. Otros, parece que se apiadara de esta costra seca y se esconde tras unas nubes mezquinas. En la tarde, ver todo el panorama que se abre ante mis ojos, mustio y gris me duele hasta el alma. Es  como ver el pellejo seco e inerte de un ser querido. Al fondo, el agua de la represa más inalcanzable que nunca.
Atardecer en San Ignacio. En primer plano un grupo de palmas reales (Attalea colenda)

Las estrellas han venido a alumbrar mi desesperanza, el oscuro manto de la noche es atravesado por miríadas de puntitos indistinguibles,  un polvo celestial que da a la bóveda un aspecto lechoso, pero muy tenue. La noche está fresca y el silencio se siente como una fuerza poderosa e inmemorial. Abajo, la tierra sigue sedienta. Mañana será otro día. 


18 de octubre de 2011

Visitas inclusivas




Mata de Cacao, Come y Paga. Camote, La Unión, Cañales en Medio, Dos Bocas...Comunidades desperdigadas en la variopinta geografía de mi cantón.  Cuando las nombro vienen a mí las palabras lejanía, cerros, lomas infinitas, polvo o lodo, según sea el sol o la lluvia el personaje dominante. Nombres conocidos, pero tal ves nunca visitados. Hasta que...
Nuestro sistema de comercialización de cacao necesita una base de productores para que sea sostenible. A medida que mas cacaoteros se incluyan en nuestra organización, tendremos mayor poder de negociación y nuestros costos tienen que bajar, dando como resultado que el productor pueda obtener un mayor precio por su producto. Pero, sobre todo, la razón que nos mueve es que, obtener mayores beneficios no representa un cambio decisivo si estos beneficios no están al alcance de la mayor cantidad de agricultores. Nuestra organización tiene que ser inclusiva. Así que, en las últimas semanas he visitado, solo o con algunos de mis compañeros las comunidades nombradas al principio, donde se ha conversado con la gente, explicándole en forma sencilla qué es la comercialización asociativa y como se maneja nuestra organización.
El tiempo apremia, pronto habrá que entregar la documentación de los nuevos socios a nuestra certificadora orgánica. Los que se inscriban tarde, se postergará su ingreso al sistema de comercialización hasta enero del 2013. Mucho tiempo en términos campesinos.

De paso por Dos Bocas y aprovechando la existencia de un pequeño taller para afinar la motocicleta del guía , Robert Cusme, quien trabaja como coordinador del Seguro Campesino

Escuela unidocente José Ma. Velasco Ibarra en la Unión, a 400 metros sobre el nivel del mar. 

Grupo de comuneros de la Unión escuchando la charla introductoria. El profesor (de camiseta blanca) es también un apoyo en el proceso.

En Mata de Cacao, al pie de la vía Quiroga-Pichincha reunidos con los miembros de una pequeña asociación.


Explicando a algunos comuneros de Cañales en Medio, a más de 50 km de
Calceta, la forma como trabaja la Corporación Fortaleza del Valle.

Afiliando a un nuevo socio en el sitio Camote, a unos 45 km de Calceta.


No es fácil llegar a un colectivo de agricultores a "vender" una idea, (algo intangible, un proceso) donde ellos tienen que aportar con calidad y con un compromiso serio y a largo plazo para que el sistema funcione. Surgen muchas preguntas que se tratan de contestar en la forma más sencilla, midiendo cada palabra para que no se forjen falsas expectativas y que los interesados se formen la idea de cómo se trabaja dentro de nuestra organización. Sabemos, por lo tanto, que el camino a seguir es duro. No todos escuchan con atención, hay algunos interesados pero pocos son los que deciden afiliarse. Lo importante, en este primer tramo es que todos nos conozcan. Creo que el resto, vendrá por añadidura. 



17 de agosto de 2011

Ruralidad y poder político. I

¿Qué entendemos por poder político? Podríamos decir que es el poder detentado por un grupo determinado de la sociedad que administra los recursos públicos. Los regímenes tiránicos permanecen en el poder político a través de prácticas ilegales o antiéticas, usándolo para su beneficio personal. En una democracia, en cambio, existen elecciones periódicas para designar quienes se harán cargo del poder político. Las  Constituciones en general y las leyes electorales en particular, permiten o deberían permitir que cualquier miembro de la sociedad, con suficiente capacidad, pueda acceder a este encargo. Esta entrada intenta demostrar que, lo que yo llamo geopolítica rural, incide para que la población  campesina no pueda acceder al poder político y que esta realidad termina por afectar otros ámbitos como la seguridad alimentaria y el ambiente.

Los campesinos de la zona no delimitada de Manga del Cura, territorio de 1000 km2, no cuentan con representación política. Cuando necesitan  una obra emergente, acuden hasta Portoviejo, a casi 200 km de distancia, donde las instituciones seccionales no les prestan la atención debida, al no influir electoralmente, ya que, en la zona en disputa no se elige dignatarios seccionales.

Los comuneros de la zona donde se asienta la represa la Esperanza , en el cantón Bolívar, de Manabí, siguen perteneciendo a la parroquia Calceta, cabecera cantonal, ubicada al otro extremo de la geografía local. En los planes de desarrollo local que exige el nuevo Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD) existen confusión entre el alcance del ámbito geográfico de cada una de las parroquias rurales Membrillo y Quiroga. El único concejal rural del cabildo de Bolívar vive en la primera de ellas. Ninguno  de los siete que lo conforman vive en el campo.


Los habitantes de Río Grande, tributario del Chone, están en el ojo del huracán en las últimas semanas. Ellos se oponen a la construcción de un embalse que inundarán sus predios agrícolas, donde se cría el ganado y la tierras da sus frutos desde hace un siglo y más. Organizados en un Comité Central que aglutina los intereses y desvelos de 1500 familias campesinas, no reciben el respaldo de los concejales y alcalde de Chone pero sí los denuestos del presidente Correa que trata de minimizar su protesta. Río Grande no tiene representación política, jurisdiccionalmente pertenece a la parroquia urbana Santa Rita.

Reclamos en Río Grande de Chone.

Tres casos, tres ejemplo locales de una situación que se repite allá y acá tanto en la geografía nacional como fuera de nuestras fronteras:  La población dispersa en el campo no tiene poder político y a medida que la población rural se siga yendo a las ciudades, esa situación se agravará.
El hecho preocupante es que, aparte de los ambientalistas, solo el campesino ve al campo como intrínsecamente unido a la especie humana. Para quien ha nacido y crecido en ese ambiente, ese es su hogar, esa es su vida. Los desarrollistas, funcionarios, inversores agrícolas o forestales sólo ven al campo como algo del cual obtener recursos o en términos mas sonoros, explotar. El peligro es que, si son ellos que detentan el poder político, ¿Cómo puede incidir el campesino sobre el futuro de su tierra, de su paisaje, de su agua?
Cuestiones que poco a poco vale dilucidar (y discutir con ustedes, amables lectores) en estas líneas.




28 de junio de 2011

Educación y Cultura. Un enfoque desde el campo (I).

Típico paisaje del campo manabita.

En un artículo de Emilio Palacio Urrutia   se narra como el presidente ecuatoriano Rafael Correa asiste a una representación teatral de  unos niños campesinos sobre el  entorno donde viven: mujeres lavando ropa, hombres que toman aguardiente o que cruzan sus machetes en un remedo de pelea.  Los pequeñuelos, que han presentado el programa con anterioridad ante otras autoridades de menor rango, esperan la felicitación del primer mandatario y la foto junta a él a la finalización del psicodrama. Pero, terminada la función, el presidente increpa a los niños por la representación "sexista y violenta" que acaba de ver y les hace prometer que no lo volverán a hacer. Los niños compungidos,  se alejan  confundidos. Sus profesores no atinan que actitud tomar y siguen el camino de sus pupilos.
Al parecer, la intención del primer mandatario era crear un juicio de valor sobre lo representado. Quien duda que el alcoholismo y la violencia doméstica es un problema de toda la sociedad, teniendo la rural, un índice importante en ambos males. Pero representar un drama local no significa que se comulgue con él. El error en la apreciación maniquea de Correa no es solo de la visión que se ha formado él, personalmente,  sobre el ambiente rural, sino de la sociedad donde creció. Aunque no lo sepa el presidente, su visión es la de los citadinos ecuatorianos. El habitante de Quito y Guayaquil asoció la violencia, la ignorancia y la desorganización con el campesinado porque esa es la imagen que se vendió a través de la crónica roja y de programas como Mis adorables Entenados, Mi Recinto y la Niñera donde estereotipan al hombre y la mujer del campo. Los guionistas ecuatorianos como que se escudan de su falta de creatividad y asocian a sus personajes marginales con poblaciones o recintos que se suponen "bárbaros" con la misma acepción de esta palabra que usaban los antiguos romanos cuando se referían a las tribus que rodeaban el Imperio.
 La cultura montubia es, en realidad, muy rica y nada le debe envidiar a su contraparte urbana. Hay todo un mundo que explorar en tradiciones, cocina, prácticas agrícolas, leyendas, cosmovisión, música, baile. Sitio a sitio hay ligeros cambios que se van acumulando cuando cambiamos de cantón y aún más de provincia. Lástima que año tras año con la llegada de la ola homogenizadora de la modernidad se siga erosionando este patrimonio intangible.
No dejé algunas veces de sentir en carne propia algunos de los prejuicios con los que los citadinos etiquetan a los nativos del campo y de los pequeños pueblos. El típico campesino, para ellos es ignorante, violento, salvaje, no tiene una buena dicción. Contra ese menosprecio, el campesino oponía su candidez y su generosidad natural. Al "dotor" le traía a regalar un par de gallinas o unos atados de fréjol. El notario, registrador o funcionario  veían al agricultor como aquel de quien obtener un poco más de réditos económicos. Para el político, el habitante de los campos era (es)  quien, el día de las elecciones, se le va a traer de sus comunidades para que ejerza "su derecho". Se le daba un machete, medio litro de aguardiente  y el pasaje de vuelta.
 Si conocemos que la cultura es parte de la sostenibilidad del desarrollo, ¿Puede haber cultura sin educación convencional? Particularmente pienso que, si bien en los siglos XIX y gran parte del XX, el campesino mantuvo incólume su riqueza cultural, los tiempos que vivimos, donde existe una aculturización que nos mueve hacia un modo de vivir llano y anodino a través de todo el mundo, es preciso que, el agricultor potencialice su cultura a través de la educación formal, para no caer víctima de este proceso global que va eliminando modos de vida, lenguas y tradiciones a su paso.
Es tiempo de darle  a la cultura campesina su verdadero valor para que nuestros nietos la conozcan  viva y no momificada en los museos del mañana.

23 de junio de 2011

F. V. , un engendrador de pobreza

Pudo haber sido cualquier otro. El hecho que lo acoja aquí para graficar una problemática social actual no es un ataque personal contra él y contra nadie. Uso sus iniciales para indicarle a mis lectores que estos casos son reales y ocurren con demasiada frecuencia como para pasarlo por alto dentro de  un diagnóstico de las posibles causas de la pobreza rural.
F. V. creció en una familia ampliada, con abuelos y tíos, en una comunidad rural de un cantón mediano de la provincia de Manabí, Ecuador. Fue a la escuela cercana, un galpón donde el Estado brinda un remedo de educación.  F.V. me dijo, maravillado, hace unos 5 años que había escuchado que nuestro país tiene  dinero, que tiene  petróleo. Me quedé mudo. Pensé en esa ocasión : " Si este joven que viene de una familia rural de mediana posición económica aún no sabe a sus 25 años que nació en un país cuyo mayor ingreso es el petróleo, estamos jodidos".
F.V se  unió a su primer mujer antes de la mayoría de edad. Mal que bien, le hizo un casucha junto a la heredad de su padre. En cinco cortos años, le hizo tres hijos. Antes de eso, se había vuelto a comprometer con otra muchacha de la comunidad, con quien tiene tres hijos más.  F.V. no tiene trabajo fijo, así que las dos familias comparten los escasos ingresos de F. V. y sobreviven gracias al llamado "bono de desarrollo": 35 dólares mensuales. Los niños acuden a la misma escuela pública donde el Estado sigue dando la pésima educación que a su tiempo recibió F. V.
Toda la comunidad donde vive F. V. tiene problemas de acceso a agua segura, disposición de excretas, proles numerosas y padres de familia con dependencia del alcohol. Unos pocos, poquísimos comuneros están saliendo de este círculo de pobreza, pero, paradójicamente, no gracias a los esfuerzos que hace el Estado, sino debido a lo único que ha demostrado ser el motor del desarrollo humano: Las ganas de progresar.
El otro personaje de esta crónica es A. B, quien tuvo  una familia numerosa. Se comprometió con su mujer a temprana edad. Agricultor sin  tierra, el único bien de A. B. aparte de sus brazos y pulmones, son su casa de caña y el solar adyacente. Nunca cerró la fábrica de hijos ("es que no había televisión en ese tiempo" es una broma trillada por estos lares). Ante la imposibilidad de alimentar a todos su hijos (que no venían con su pan bajo el brazo), "regaló" a dos niñas a temprana edad. Los varones y las demás niñas recibieron la misma educación de F. V. Los varones, terminados la primaria, empezaron a trabajar en los fundos cercanos. Todos son, como se dice en el argot educativo, analfabetos funcionales, limitados a ganarse la vida con trabajos mal remunerados, tanto si deciden quedarse en el campo o si emigran hipnotizados por las luces de la gran ciudad. Ahora en la actualidad, tres de las cuatro hijas restantes de A. B. están en edad reproductiva. Pobres, sin recursos, aisladas, son presa fácil. Dos son madres solteras, una, tiene dos hijos de F.V. La tercera, de quince años, está embarazada. Según todas las evidencias, el engendrador también es F. V.

Impelido por el machismo imperante en la zona, el papá de F. V. se enorgullece de las hazañas de su hijo. Ver ayer esa actitud y conocer los antecedentes aquí descritos, me indignó y me mueve a escribir esta crónica. Ambos padre e hijo, así como la mayoría de la comunidad, no se dan cuenta que al reforzar estas actitudes, el círculo de pobreza se expande coadyuvado por otras circunstancias de las cuales ellos apenas son espectadores impávidos.
¿Cómo curar la enfermedad social de la  paternidad irresponsable en nuestros campos? ¿Será ésta una causa de la pobreza endémica o un efecto de la misma?  ¿Mejorar la educación servirá para cambiar este fenómeno  o estará profundamente enraizado en el tejido social campesino?
Las preguntas están en el aire, encontrar las respuestas y posibles soluciones necesitará otros esfuerzos.
Pobreza rural en algún país de Sudamérica

4 de junio de 2011

Reflexiones desde el campo. I

PROLEGÓMENOS._ Hace 4 años ya que me acerqué, con ciertas vacilaciones, al recientemente  instalado Centro de Acopio  en la vía Calceta Canuto de la  Asociación Agroartesanal Fortaleza del Valle, hoy, Corporación homónima. Mi intención primaria era obtener un mejor precio por mi cacao. El supervisor me dijo que, por única vez, podía recibirme el cacao sin ser socio, y me envió a afiliarme a la asociación de base mas cercana a la finca productora; en ese tiempo, la Asociación de Campesinos Quiroga.
Acudí con ciertas reservas.Venía de observar la experiencia de mi padre, quien durante los últimos 15 años había tratado infructuosamente de establecer 2 organizaciones de productores agrícolas en la zona, a la que vio morir una y languidecer la otra. En su desesperanza, me dijo: "La única forma de salir adelante es con nuestros propios medios". Esta frase estaba basada no tanto en el pesimismo como en la realidad. Se dice que el campesino manabita se organiza cuando emigra a otros lares, pero dentro de su ámbito geográfico primigenio, es de carácter individualista.
Me afilié, éramos unos cuarenta socios. Empecé a asistir a las reuniones, a participar y a observar. Había una lucha constante por despegar. Me encontré con gente capaz en la dirigencia, que, pese a las limitaciones estaban haciendo un buen trabajo. Al poco tiempo, mis compañeros me dieron un voto de confianza, eligiéndome vicepresidente, y a la vez, delegado a la organización de segundo piso, la Corporación Fortaleza del Valle. Ahora han vuelto a ratificarme su confianza, siendo delegado y esta vez, presidente.

CHOQUE DE REALIDADES._ En estos dos días, nos han visitado varios funcionarios gubernamentales desde las alturas (eufemismo ecuatoriano que significa "desde Quito") como pase de vista ante el proyecto de desarrollo que se nos viene encima. Pidieron visitar una "finca modelo" y una normal. En todas las asociaciones hay uno o dos que sobresalen por su trabajo, en este caso, la visita obligada era donde Luis Zambrano Faubla, quien en su cincuenta abriles dejó la ciudad y su stress por una vida mas calmada en su finca llamada apropiadamente "El Descanso". Sin duda alguna, Luis ha realizado un buen trabajo. Con el empuje que le dio un programa de Anecacao que incluía nuevos materiales genéticos y con el riego apropiado, les está dando excelente producción sus tres lotes de diferentes edades, que fluctúan entre siete y tres años.

Hacia donde queremos llegar en productividad:  Mata de 3 años de la finca del compañero Luis Zambrano F. en Sarampión

 Lastimosamente, el caso de Luis no es la norma sino la excepción. Aún persisten en nuestras asociaciones, después de 5 años de haber iniciado el proceso organizativo, socios que no han despuntado en su producción, básicamente porque no han hecho el cambio generacional en sus plantaciones anticuadas, que llegan, a veces, a los cien años. Al visitar en el mismo día estos dos mundos (sí, porque ver la realidad de la mayoría y palpar a lo que se quiere llegar es como ir de un planeta a otro) nos debería causar un examen profundo de nuestra labor dirigencial: A veces nos preocupamos más de los aspectos coyunturales y no apuntamos a la sostenibilidad de la producción. Hacia allá debemos trabajar con ahínco porque esa es una debilidad que nos puede derrumbar el sistema de comercialización a futuro.

Finca cacaotera que necesita una renovación: La productividad es muy baja.

COMO CONCLUSIÓN._Han sido estos años llenos de aprendizaje. Me he sentido parte de un grupo de personas con una fe profunda en la comercialización asociativa y en la fortaleza grupal, hombres y mujeres  a quienes les une algo más que la producción de la pepa de oroQue ha habido fallas, sin duda. Que hay mucho por mejorar, también. Pero creo que con el tiempo, los líderes mejor preparados que vengan después de nosotros  nos verán como los precursores, aquellos que  abrieron una trocha hasta ese momento inexistente.


18 de mayo de 2011

La Comercialización Asociativa vista desde dos ángulos (II)

Pido disculpas a mis lectores por este largo lapso en el que no he alimentado esta bitácora, que pretendía (pretende) ser una ventana al mundo de mis experiencias y vivencias en el ámbito agrícola. Intentaré ser regular en mis aportaciones de ahora en adelante.
El otro sistema de comercialización asociativa del cual soy parte, trabaja con la producción láctea. Existe una  asociación de ganaderos local que montó un pequeño centro de acopio de leche en el cual, en forma más o menos constante, se recolectan unos 2000 litros de leche al día, producidos en unas 30 unidades productivas ubicadas unos 20 km a la redonda.
Esta producción es recolectada día a día por la empresa Toni, de Guayaquil cuyo fuerte es la elaboración de yogur, producto para el cual es ideal la composición de la leche de nuestra zona, rica en sólidos totales y en grasa.
Los inconvenientes empiezan desde el hecho, que, a diferencia de la cadena de comercialización de cacao, existe un importante número de proveedores de leche que no son miembros de la asociación que acopia la producción. No existe un mecanismo claro de afiliación y tampoco hay una política inclusiva de ingreso de nuevos socios. esto causa que, los productores que aportan con el grueso de la producción de leche, no tienen ningún mecanismo de control y decisión sobre el manejo del centro de acopio.
Otro inconveniente es que el centro de acopio no está "gerenciado" es decir, no hay una persona responsable del manejo de la calidad, provisión de insumos (como filtros y bidones) y que gestione el pago a tiempo de los valores semanales que se deben pagar a los productores.
El problemas más importante, sin embargo es la falta de una relación clara con la empresa Toni. No existe un canal claro de comunicación con los mandos gerenciales en Guayaquil. Ni de parte de la asociación, peor de parte de los productores. Pero al final los más perjudicados son los productores no afiliados, porque no tenemos a quien reclamar por un mal servicio o por la falta de comunicación.
En resumidas cuentas, si bien el centro de acopio hace un servicio económico a la comunidad, al estabilizar los precios de los productos lácteos a través de todo el año, el balance general es negativo.  Este sistema de "comercialización asociativa" (si se lo puede llamar así) es inviable. A futuro la única forma de seguir adelante con nuestras ganaderías es buscar un sistema más participativo y eficiente.

12 de febrero de 2011

La comercialización asociativa vista desde dos ángulos. (I)

Quien haya leído este blog sin conocer personalmente el entorno en donde ha sido escrito,  pensará que está basado en  un paisaje  idílico, algo así como lo que pudo  inspirar a  Virgilio a escribir Las Bucólicas . Pero lo cierto, es que, tanto en la antigua Roma como en la época actual, el campesino necesita vivir y no solamente ser el proveedor alimenticio de ciudadanos que no tienen acceso a una parcela de tierra, ni tiempo, ni intención de labrarla. Reconozco que soy un privilegiado al nacer y vivir en un país donde no se necesita mucho esfuerzo para que la Madre Tierra o lo que nuestra Constitución llama La Pachamama  alumbre lo que tiene que parir, pero lo que debió ser una fortaleza se ha constituido en una debilidad. El hecho que nuestra tierra y clima sean feraces, nos han transformado, como dijo un sacerdote venido de los  Balcanes, en "simples recolectores de frutos". La agricultura común y corriente que se realiza en el agro manabita es apenas de subsistencia. La comercialización agropecuaria, históricamente, también se ha manejado en una forma muy precaria, dificultando, en gran medida, el desarrollo socioeconómico del habitante del campo.
Vista del sitio La Concha, embalse de la Esperanza, Manabí

Se ha dicho, reiteradamente, que el campesino del litoral ecuatoriano es individualista y reacio a organizarse. Punto importante, ya que, para el pequeño productor, la asociatividad es el único mecanismo que le permite controlar en parte el esquema de comercio, y no ser un simple peón de un sistema de agronegocios a gran escala, desconocido y remoto. Se han hecho intentos de establecer sistemas de comercialización asociativa, algunos han fracasado, pero otros, que se mantienen en pie, demuestran con sus resultados  que si es posible un cambio, que si puede ser esperanzadora la vida en el campo.
Fortaleza del Valle es una Corporación que hace comercialización asociativa de cacao. Cada uno de los  cerca de 800 socios  de sus 5 organizaciones de base entrega  su producción  a la organización para que esta la procese (fermentación y secado) y la exporte. Solo se compra a los asociados, pero está abierta las puertas para todos los productores (propietarios, arrendatarios o tenedores de finca de cacaoteras) de la zona, que respeten las reglamentaciones, puedan afiliarse sin mayor requisito. El hecho de acopiar solo cacao del complejo nacional (1) y poseer los sellos orgánico y de Comercio Justo, nos han abierto las puertas de Europa y Norteamérica. Existen planes de producir pasta y licor de cacao, y en un futuro no muy lejano, salir con nuestra propia marca de chocolates al mundo.  
Visitantes en la Corporación Fortaleza del Valle.

¿Por qué el éxito de Fortaleza del Valle para que en solo 5 años se posicione en un  mercado tan exigente como el de proveeduría de materia prima para chocolates finos? Creo  que se debe principalmente a los factores siguientes:
a) La ubicación priviligiada del norte de Manabí, a menos de 1 grado del Ecuador.
b) Los suelos aluviales ricos en arcilla y terrenos elevados con riqueza de complejo arcillo-húmico.
c) La cercanía del mar y la influencia de la corriente fría de Humboldt para suavizar el clima y brindar una heliofanía excelente.
d) La riqueza organoléptica de los cultivares adaptados durante más de 300 años de cultivo.
e) La exigencia en calidad del cacao comprado, así como el proceso homogéneo en fermentación y secado que se realiza a todo la  producción.
f) Los procesos de representación  democrática, transparencia, inclusión y política de género que se mantiene al interior de la organización, garantizados por la auditoría de Comercio Justo.

Este es el ejemplo de comercialización asociativa exitosa que quiero presentar, del que también formo  parte desde hace 4 años. En cierta forma, estamos abriendo un camino para que otros los sigan. Evidentemente que han existido problemas en el pasado y hay inmensos desafíos para el futuro,  pero la unión de cientos de pequeños y medianos campesinos con un objetivo común es una fuerza muy poderosa que vence (y vencerá) cualquier obstáculo.
(1) "Complejo Nacional" se define todas las mezclas de cacao criollo nacional con los cacaos amazónicos y forasteros, ya que se considera que no supervive cacao nacional en estado puro. 

6 de febrero de 2011

Río Grande y La Esperanza

Desde el antiguo Egipto hasta nuestros días, parece ser que los Estados se pueden legitimar solamente a través de las  grandes obras, que sean visibles, que relumbren. Las represas pueden ser el arquetipo de esta clase de estructuras, aparentemente indispensables, que llenan titulares y estarán  ante el ojo del observador (y votante) por décadas.
La decisión de construir o no  un embalse en particular debería  hacerse, solo si los beneficios potenciales superan con creces a los perjuicios de todo tipo que puedan causar, ya sean de tipo económico, social o ambiental. Da la impresión que en nuestro país más pesa los intereses políticos o económicos de ciertos grupos de poder que ven en la construcción de estas obras una oportunidad que no se debe desperdiciar. Parece ser que a los gobiernos más les interesa resolver sus problemas coyunturales de empleo y de falta de inversión antes que los de largo plazo como  deterioro ambiental, degradación de tierras agrícolas y suministro de agua de calidad.
El 16 de enero pasado asistí en representación de nuestra Asociación a una reunión de trabajo con Domingo Paredes, Ministro del Agua, flamante cartera de Estado inaugurada por este gobierno, para tratar los problemas que tienen los agricultores de la cuenca baja del Carrizal- Chone con el sistema de riego homónimo. Después de discursos grandilocuentes por más de 150 minutos, hubo la necesidad de cortar una intervención para decirles que, estaban bien las promesas, pero la invitación que nos habían hecho llegar era para que el Ministro escuchara los problemas de los usuarios o potenciales usuarios del sistema.

Comuneros de la parte baja del Carrizal- Chone


David Sabando, presidente de Fortaleza del Valle interviniendo en reunión con Ministro del Agua.

Al escuchar las quejas de los comuneros y conocer que el sistema, en sus 2 etapas terminadas solo se está usando en una mínima parte, me dije: Y para esto tanto sacrificio de la gente que perdió sus tierras y casas aguas arriba, de los árboles talados y otro que se pudrieron, de la gente que emigró, de las comunidades de las que solo queda el nombre y empecé a enumerar: Zapote,Los Mangos,  Boca de Bejuco, La Mina, Manantial, Chapulí, Puerto Alto.. caminos y lugares que trajiné en mi niñez y ahora yacen sepultados bajo toneladas de agua que no se aprovecha. Comprendí, una vez más, que al cantón Bolívar y a Calceta se lo engañó: El objetivo central de la Represa La Esperanza NUNCA fue darle agua de riego al valle del Carrizal, donde, siempre ha existido en el subsuelo, máximo a 5 metros de profundidad. El objetivo escondido de la construcción de la Represa La Esperanza fué que sirva como vaso comunicante entre la Represa Daule Peripa, que almacena 10 veces más agua y Poza Honda, un charquito comparado con las dos precedentes pero que está en la cabecera del Río Portoviejo, que abastece de agua cruda para las plantas de agua potable de Portoviejo y Manta, donde está el grueso de la industria, el capital económico y la  población manabita. Así que no nos llamemos a engaño si la falta de planificación nos pasa factura por más de 200 millones de dólares que es más o menos lo que se ha invertido en este elefante blanco llamado Carrizal Chone, construido en forma antitécnica, sin socialización y donde  no pocos se han enriquecido...
Embalse La Esperanza hoy en día


Pero papá Estado no aprende de sus errores, ahora se pretende construir otro embalse en Río Grande (que no nos engañe su nombre) uno de los pequeños tributarios del río Chone. Se ha vendido la idea a la ciudadanía de Chone que esta presa  iría a controlar las inundaciones como la que está ocurriendo mientras escribo estas líneas. Chone se encuentra sobre un valle aluvial casi al nivel del mar, el nivel de deforestación en la parte alta provoca erosión y ésta ha azolvado el cauce del río. Las inundaciones son inevitables.No hay artilugio ni infraestructura que las evite. Pero esta obra se va a construir, pese a la oposición de la mayoría de los comuneros.
Río Grande. Cortesía

Río Grande. Cortesía
 Amigo lector, ubíquese en la siguiente situación: Usted ha crecido en una finca familiar. Conoce todos los caminos, todos los vecinos. Ese es su universo, pequeño, pero suyo. Por donde quiera encuentra huellas del paso de sus bisabuelos, abuelos.Su padre está envejeciendo cultivando esa tierra. Ud. también ansía lo mismo, porque no cree que  esa tierra, ese paisaje le pertenecen. Sabe, en el fondo de su ser, que usted pertenece a esa tierra. Y de repente, aparecen gente extraña, con cascos y teodolitos, a medir por aquí y por allá, y Ud. presiente que una vez que las máquinas pasen, nada será igual... y nada fué igual; y eso fué hace 15 años: las comunidades se perdieron, la gente emigró, los esteros quedaron anegados,  El pueblo languideció durante casi una década. Ahora una masa informe de agua, donde la naturaleza ensaya un remedo de lo que fue, ocupa ese lugar, donde aún, cuando navego en la canoa a motor, entre su run run, me parece escuchar el rumor multiforme de la gente que nació, creció, amó y murío donde ahora están las turbias aguas que me dicen "nunca más...nunca más"

8 de enero de 2011

¿Qué es ser montubio en el siglo XXI?

En el censo de población y vivienda del pasado noviembre, la  pregunta 16 hacía referencia a la autodefinición étnica, "según su cultura y costumbres", donde una de las opciones era la de montubio.Quiero hacer una aproximación a lo que define esta palabra y lo que representa o puede llegar a representar en el contexto del Ecuador moderno.
Montubio, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua es un sustantivo de uso  en Ecuador y Colombia: Define al campesino de la costa. Empezando desde allí, podemos acotar la distribución geográfica del así llamado: la costa atlántica y  la pacífica del  país vecino conjuntamente con la costa ecuatoriana. El montubio fue producto no tanto del mestizaje como de la aclimatación y la pauperización de los criollos, habida cuenta que, en los trópicos de ambas naciones en los primeros siglos posconquista, casi se elimina a la entera población autóctona entre los poblados con acceso al mar y la cordillera de los Andes. Esta es una razón para que el montubio nunca se haya autodefinido como "indígena" en la acepción tradicional de la palabra.
El montubio no pertenece,por lo tanto. a una etnia. Es, mas bien, un hombre o mujer que es connatural a una cultura, un modo de vivir, un puñado de costumbres y una cosmovisión, que en su propio imaginario está adquiriendo su definición un tinte peyorativo, debido al empobrecimiento del campo, la subsecuente  migración de sus habitantes a la ciudad y la progresiva urbanización de la población. El montubio se encontró en una situación de indefensión: En un ambiente desconocido, fuera de su ámbito natural , ocupando oficios marginales, ridiculizado por su forma de hablar y de vestirse, ser montubio dejó de ser motivo de orgullo y de pertenencia y pasó a significar para muchos el desarraigo, la marginación sintetizada crudamente en los cinturones de miseria que rodean Guayaquil, Manta, Portoviejo y otras ciudades.
Es una realidad que se nota, y no solo en nuestro país, la tendencia mundial a la urbanización de la población pasa por la falta de valoración (sí, la tan trillada "autoestima") de los campesinos. He palpado como los jóvenes no quieren quedarse en su terruño. La edad promedio, tanto de los tenedores de propiedades agrícolas como de los trabajadores está aumentando. Un compañero socio me lo dijo claramente hace unas semanas atrás: "Cuando nos acabemos los viejos..¿Quién va a producir comida?
Yo soy orgulloso de lo que soy...soy un montubio. Mis dos abuelos trabajaron la tierra, aparte de hacer otros trabajos. He adquirido ese tono de piel que solo lo da el continuo andar bajo los rayos del sol.Mi padre y mi madre trabajaron denodadamente para brindarme la mejor educación que pudieron y se los agradezco. He ido contra la tendencia, he regresado al campo, donde hay cosas que no tienen precio pero sí mucho valor: Un atardecer, el olor del pasto creciendo, los horizontes infinitos, el titilar de una estrella, el silencio más límpido.
Soy lo que soy y nada más que eso.
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